domingo, 22 de junio de 2014

FESTIVAL CANET ROCK 1978



El año pasado en un programa emitido por TV3 acerca de la historia de la musica laietana, un destacado protagonista como fue el productor Rafael Moll comentaba que la edición del Festival del Canet Rock de 1978 significó el final de esta, posiblemente sea cierto y he de confesar que en su momento fue una válvula de escape a ediciones pasadas marcadas por un jazz-rock de dudosa herencia progresiva que pivotaba sobre un virtuosismo musical un tanto asfixiante, una escucha paciente y desapasionada al cabo de años puede descubrir algunas excepciones, pero evidentemente con los cambios radicales que se estaban generando a raíz del punk uno esperaba que aquí también se depuraran algunos, así lo entendíamos no solo con los que acudí al festival desde una más o menos adscripción punk, sino también con alguien como Patricia Godes que desde otra óptica celebraba como yo el desconcierto progre que se avecinaba.

El festival ideado en gran parte por Pau Riba para celebrar el fin de la Era de Piscis y la llegada de Acuario tuvo en los Mother Gong de Daevid Allen a los principales partícipes de esta celebración mágica, llegué tarde a su actuación, como también me perdí la trifulca que montaron en la tienda de Gay&Co, donde yo trabajaba, al pedir con gritos que se pinchara los Sex Pistols y no el rock sinfónico que sonaba al llegar ellos, ciertamente todo el mundo estaba maravillado con la actuación. La inclusión de Nico en un festival al aire libre con veinte mil personas era todo un desafío y todos sus seguidores estábamos tensos y vigilantes ante la posibilidad de que algún objeto le fuera lanzado hacia ella y su hipnótico harmonium, como así lamentablemente ocurrió al final, algo que hizo que Kevin Ayers, del que  se había hablado para incluirlo en el cartel, no participara al menos en algún tema.

A la medianoche, en el momento que tenía que actuar Ultravox, se produjo el momento más vergonzoso del festival, Angel Casas aparece en el escenario diciendo que el grupo inglés está teniendo un comportamiento violento ante la confusión  de si son ellos o Tequila lo que tienen que salir a tocar, por lo que decide lanzar un interesado plebiscito a todos los asistentes para que decidan a quien prefieren, a lo que el público masivamente chilla que Tequila, con esto y el desprecio a Nico todos mis amigos teníamos ganas de abandonar el festival que afortunadamente nos iba a deparar dos actuaciones antológicas. La primera la de Blondie con un repertorio basado en gran parte en su disco Parallel Lines que acababa de publicarse, aunque su directo contaba con un sonido más brutalmente áspero y con una Deborah Harry asombrosa que empezaba tranquilamente en el centro y acababa enérgicamente en los laterales donde Chris Stein irradiaba con su guitarra. Alguien me dijo que entre los miembros del grupo se respiraba cierta tensión, quien sabe si esta desató una de sus mejores actuaciones de su gira europea de ese año que contaba con los Buzzcocks como teloneros, hubiera sido genial poder verlos también en el festival, aunque en su lugar pudimos ver al trio francés Bijou, una contagiosa mezcla de The Jam y Los Brincos y que en su segundo disco acababan de ser bendecidos por el mismísimo Serge Gainsbourg. Al final Ultravox se vieron obligados a actuar al amanecer, una hora ciertamente inhabitual que sin embargo para nada mermó la fuerza de un concierto que ha quedado grabado en la mente de muchos de los que acudieron; al igual que Blondie su presencia coincide con su mejor momento, acabadan de grabar su tercer disco Systems of Romance en los estudios de Conny Plank lo cual se notaba en temas como I can't stay long en que el rastro de Neu es arrebatador y el cántico de John Foxx es proverbial al momento y el lugar: Pulling away the night like a sheet from over me. In summer time dissolve to a beach and everywhere seeems to be just a flicker on a silent screen.

El resto del cartel contó con algunos grupos más afines al espíritu de las anteriores ediciones del festival exceptuando a La Banda Trapera del Río y a los Masturbadores Mongólicos que que acabaron el festival haciendo una versión de Els Segadors, algo que por cierto no gustó nada a Carlos Carrero, crítico del periódico Tele Express que les acusaba de irreverentes al mismo tiempo que se lamentaba que Samantha , la travestie del San Carlos Club que con soltura presentó el festival, no utilizara el catalán en ningún momento. El festival se vuelve a celebrar y esto último no sucederá pues desde la organización se promueve como un un evento claramente identitario con un cartel que supongo hará la delicias de cualquier lector de Enderrock y lo que son las cosas, dos días antes Blondie actúa de nuevo en Barcelona. Ni que decir tiene que nada será igual.


               Daevid Allen y Deborah Harry en dos momentos del festival. Fotos Francesc Fábregas

Nico extraviada entre el público. Pocos días después participaría en un tema del disco Vuelo Químico de Neuronium. Foto Flowers

                                                    John Foxx. Foto Salvador Costa


                      Amigos de entonces. Arriba Juanito y Silvia Resorte. Abajo Chema y Luqui

Fade Away and Radiate by Blondie on Grooveshark I Can’t Stay Long by Ultravox on Grooveshark

miércoles, 11 de junio de 2014

ROLF-ULRICH KAISER Das Buch der neuen Pop Musik




Ha sido toda una sorpresa encontrar un ejemplar de este libro escrito por Rolf- Ulrich Kaiser que fue publicado en España en 1972 bajo el título modificado de El Mundo de la Música Pop, con una olvidable portada y que posiblemente sea el primer libro de rock que se editara en este país; como curiosidad apuntar que la traducción es debida a Michael Faber Kaiser (hermano de Andreas, el famoso investigador del mundo desconocido) y que nunca fue traducido al inglés, quien sabe si debido a que en gran parte uno de los argumentos del libro es la crítica de gran parte de la evolución de la música anglosajona en formatos de jazz, pop o incluso en gran parte del rock en la que se vale de postulados como los de Theodor Adorno que apunta a que el nuevo consumidor de música tiene la sensación de que un producto, que es planificado claramente para las masas, está dedicado a él personalmente o Abbie Hoffman quien ante la oleada de festivales masivos de rock apunta que más que entrar en una zona liberada se ha penetrado en un campo de concentración.

Como réplica Kaiser apunta a la innovación que constituye una nueva guerrilla de música underground, centrándose especialmente en nombres como Frank Zappa, The Fugs, Captain Beefheart y The Deviants, los dos primeros estarían incluídos en festival que organizaría él mismo en Essen en 1968 junto a muevas formaciones alemanas como Amon Düül, Guru Guru, Floh de Cologne o Peter Brötzmann y que constituye seguramente el punto de partida del llamado rock alemán o krautrock y que pese a tener una asistencia de cuarenta mil personas nunca acabó de tener en su propio país el reconocimiento debido, no hay que olvidar que ya al principio del libro apunta que los hit parede ingleses eran todos del propio país, el francés contenía algún título extranjero y el alemán solo contaba con la cuarta parte de producción autóctona. En este punto señalar que en España se tuvo un interesante  seguimiento en revistas musicales como Popular 1 o Vibraciones que incluyó un dossier en uno de sus primeros números y editó un libro escrito por Antonio de Miguel.

Ya en la última parte del libro vaticina que la música electrónica va a asentar un golpe a la música pop basándose en el creciente interés de destacados músicos de rock por Karheinz Stockhausen o grupos emergentes como United States of América. Este nuevo sustrato es inmediatamente desarrollado en Alemania en los primeros setenta y Rolf-Ulrich Kaiser abandona el periodismo musical para editar y producir esta primera escena alemana a través del sello Ohr y posteriormente Pilz o Kosmische Musik con los Cosmic Jokers en una serie de extraordinarios discos orquestados por el mismo de una manera muy similar a Malcolm Maclaren, que sin embargo provocó la ira de varios de los participantes en las grabaciones que denunciaron no haber sido consultados ni pagados. La irritabilidad hacia Kaiser creció con un debate en la televisión alemana acerca del capitalismo en la música en que Nikel Pallat del grupo berlinés Ton Steine Scherben (ver vídeo al final) acabó destrozando la mesa de invitados indignado por sus comentarios. Mientras grupos como Floh de Cologne, a los cuales había ayudado en sus principios, se radicalizaban más politicamente incitando en sus conciertos a ocupar casas y robar comida básica, Rolf Ulrich Kaiser buscaba patrocinios en la revista Stern. Desde entonces practicamente nada se ha sabido de él.


                Limbus 4- Mándalas, segunda referencia de Ohr con portada de Reinhard Hippen

                Cosmic Jokers Sci-Fi Party. Rolf-Ulrich y Gille Lettmann en el centro de la portada