lunes, 12 de febrero de 2018

Cosey Fanni Tutti Time to tell



Como me esperaba, hace unas semanas devoré la autobiografía de Cosey Fanni Tutti "Art, Sex, Music" y que tiene bastante paralelismos con el de Viv Albertine titulado también con tres nombres, en este caso "Chothes, Music, Boys". Basado en sus diarios, cronologicamene encontramos sus primeras grabaciones caseras en el magnetófono Grundig de su padre, sus particulares clases de piano que le revelaron que nunca podría escribir musica y sus primeros acercamientos a la escena artística de su ciudad natal Hull donde ocurriría su vital encuentro con Genesis P Orridge quien ya había comenzado su recorrido en la Exploding Galaxy

Cosey y Genesis se convertirían en una pareja inseparable que encontraron en Coum Tranmissions un vehículo perfecto de autoexploración, mezclando anti-arte y cosmología con una máxima constante de "mi vida es mi arte", no podríamos hablar de algo original (Fluxus ya preconizaban esto) pero sí en el momento en que empiezan a ver en la música la posibilidad de realzar estos patrones, la influencia de grupos como AMM,  la chocante extrañeza de Marcel Douchamp o la red del mail-art que encontraban en el File Magazine con gente con quien tendrían una gran relación posterior como Monte Cazazza. Tras haber introducido en Coum a Peter "Sleazy" Christopherson el encuentro con John Lacey sería fundamental introduciéndoles en la electrónica y presentándoles a Chris Carter quien empezaría a materializar lo que al final se convirtió en Throbbing Gristle en su primera actuación en 1976 en el ICA londinense dentro todavía del entorno de Coum Transmissions.

Desde este primer evento bautizado como Prostitution a su última actuación en San Francisco cinco años más tarde la trayectoria de Throbbing Gristle es narrada paralelamente a su faceta como modelo en la industria del sexo en que aparece tanto en previsibles orgías como en instantáneas de ama de casa frustrada o como striper en clubs y pubs, coincidiendo con todo ello su aparición como actriz en una película del director "underground" Steve Dwoskin. Todas estas experiencias trascienden en T.G. simultaneadas con técnicas de propaganda, control, patologías o de sonido como arma anuladora.

Sin duda el aspecto más controvertido del libro es sus relatos de fricción personal con Genesis llegando incluso a mencionar agresiones verbales incluso físicas que le llevaron como bien es sabido a su ruptura tras su relación ya afianzada con Chis Carter con quien además compartía su nulo interés en participar en ningún movimiento o culto de "chaos magyck" derivando a su futura trayectoria como Chris and Cosey. Teniendo en cuenta estos antecedentes no deja de ser sorprendente su reunión en 2004 que Cosey evoca con cariño pero también con la frustración de nuevos roces del grupo con Genesis quien acabó demandándolos tras la edición sin su consentimiento del disco Desertshore, una reinterpretación del disco de Nico.

Conocí brevemente en 1983 a Cosey Fanni Tutti en una presentación como C.T.I. en el Diorama londinense junto a Dome y Metamorphosis, su aspecto recordaba a la portada del 20 Jazz Funk Greats y contrastaba enormemente del look paramilitar de la segunda oleada de música industrial inglesa. Con gran cordialidad me avanzó lo que iba a ser su primer trabajo en solitario "Time to tell" una cassette publicada junto al fanzine Flowmotion basado en una lectura que hizo de su trabajo durante los pasados intensos y productivos diez años como músico, artista y modelo un año antes el Leeds College of Art, lo que constituye un primer antecedente a su libro editado.

                         Genesis P- Orridge, Cosey Fanni Tutti y su perro Tremble, Hull 1972

                      La ciudad de Hull a través de un fotograma del film Travelling for a living


                        Cosey en una performance de COUM Transmissions en Milán, 1976

                                                  Momentos felices de Throbbing Gristle

                                                                      Chris and Cosey



                                                  La Tutti box diseñada por Chris Carter





domingo, 28 de enero de 2018

El delirio visionario de Unica Zürn







Una visita a la exposición que hoy acaba en el Museo Picasso de Málaga "Somos plenamente libres, las mujeres artistas y el surrealismo" nos ha permitido percibir entre otras cosas que las mujeres posiblemente llegaron más lejos que los hombres en las proclamas de ese movimiento especialmente en la anatomía del inconsciente. Sin embargo tuvieron que pasar años para que su obra fuera documentada y reconocida mas allá de su rol de musas y amantes, vidas intensas de larga exploración, algunas como Dorothea Tanning o Leonora Carrington llegaron alrededor de los cien años otras por el contrario cortadas por el suicidio marcadas en gran parte por sus tortuosas y extremas relaciones con sus parejas como es el caso de Kay Sage con Yves Tanguy o Unica Zürn con Hans Bellmer.

En efecto la vida de la alemana Unica Zürn vendría marcada por su mudanza a París en 1953 tras concocer a Hans Bellmer. Su fantasioso mundo encontró en las técnicas surrealistas del automatismo un vehículo perfecto para sus anagramas acompañadas de dibujos con microorganismos que maravillaron a escritores locales como Henri Michaux o Michel Leiris, muchas de estas obras tienen relación con una psicosis profunda pero también de ensoñamiento profundo como dice ella "La mayor parte de mi vida, me la he pasado durmiendo; el resto esperando un milagro, meditando sobre lo inaccesible".

La obra literaria de Unica Zurn durante muchos años solo había sido editada en Francia hasta que la editorial Siruela comenzó a rescatarla en sucesivas ediciones. En El Trapecio del Destino encontramos este cuento Sueño en Septiembre sobre un ensismamiento musical:

La luz plateaba las tenues gasas de bruma que ondulaban sobre el llano. Sones cristalinos llegaban y se iban con el viento. Yo no sabía si caminaba hacia ellos o si venían del firmamento. Por la cima de la loma asomaba el tejado plano de un granero. Al principio, parecía pegado al suelo. Luego al acercarme, fue elevándose y debajo del tejado surgió una construcción de madera blanca y nueva. Había en el interior largas hileras de bancos en los que se hallaba sentada una multitud inmóvil y ensimismada. Delante, de pie, formando un semicírculo, había siete músicos. Figuras esbeltas, singulares, de las que no hubiera sabido uno decir si eran hombres o mujeres, o si pertenecían a un sexo nuevo que combinaba uno y otro a la perfección.

Vestían amplias túnicas, ceñidas a las caderas con cinturones de un tejido desconocido que continuamente cambiaba de color y textura. Como obedeciendo a un pensamiento o un movimiento de los músicos, su indumentaria se trocaba en mera luz tornasolada, con adornos que aparecían y desparecían o cambiaban de forma con rapidez.

Yo, asombrado, trataba de descubrir el secreto de aquellos ropajes, hasta que advertí que sus variaciones coincidían con los cambios de los motivos y los tiempos de la música. Ésta salía de unos instrumentos que yo desconocía. Espirales cristalinas que giraban resolviéndose las unas con las otras, con esferas que subía y bajaban en su interior. Altos bastidores transparentes que tensaban hilos de cristal por los que se deslizaban formas romboides. Los músicos tocaban sin apenas moverse. Incluso parecía que aquellos instrumentos sonaban solos y que los músicos hacían las veces de enérgicos directores. Cuando enmudecieron, se hizo un largo silencio. Luego los oyentes se pusieron en pie y se inclinaron. También los desconocidos hicieron varias reverencias. Este mudo homenaje recíproco continuó durante un tiempo. Entonces los Siete abandonaron el granero. Cuando pasaban por mi lado, me incliné hacia adelante para observarlos. Recibí una mirada de reproche de unos ojos grandes y severos y, al momento, unos velos pequeños y tupidos cubrieron sus rostros. A varios pasos del granero ondeaba una gran telaraña extendida sobre el suelo. Los músicos se colgaron de ella como mariposas. Con un sonoro zumbido de insecto gigante, la red se elevó y desapareció en el espacio".












UnicaZürn- Breathe the snake 1 del lp Transpandorem publicado por Touch en 2017. UnicaZürn es un duo compuesto por el ex-Coil Stephen Thrower y por Dave Knight colaborador de Danielle Dax.

jueves, 18 de enero de 2018

Los dinamiteros, el prodigioso encuentro de Juan García Atienza y Piero Umiliani



El reciente pase televisivo de Los Dinamiteros ha permitido disfrutar de este film de 1963, entrañable pero también mordaz como poco teniendo en cuenta la trama de unos ancianos en hacer volar y apoderarse de la caja fuerte del organismo oficial de donde obtienen unas míseras ayudas tras agotadores trámites burocráticos. Protagonizada magistralmente por Pepe Isbert, la mejicana Sara García y el  italiano Carlo Pisacane esta coproducción hispano italiana fue dirigida por Juan García Atienza en lo que constituye su único film rodado pese a sus estudios en la prestigiosa Escuela de Cinematografía ampliados en La Sorbona. Su trayectoria cambiaría en 1971 cuando documentándose para una serie televisiva comenzó a sondear la España oculta, (algo parecido a lo que le ocurrió en esa misma época al director y estudioso esotérico Luciano Barriatúa),  empezando a escribir numerosos libros sobre el tema  como la Guía de la España Mágica que fueron precedidos por una inclusión en el mundo de la ciencia ficción con títulos como La máquina de matar o Los viajeros de las gafas azules ambas publicadas por Edhasa.

Otros dos elementos maravillosos del film son los reveladores claroscuros de Juan Mariné, un talentoso director de fotografía que fue tentado incluso por el cine norteamericano lo que le permitió dar  unas clases en la Universidad de UCLA mientras estaba alojado en casa de Orson Welles. Para terminar la película Juan García Atieenza se permite el lujo de contar nada menos que con Piero Umiliani como autor de la banda sonora, todo un artífice de llevar el jazz a Cinecitta con intérpretes como Chet Baker o Gato Barbieri, posteriormente alternaría modernísimas composiciones alternando el easy listening con música electrónica siendo uno de los primeros compositores que en Italia compuso con sintetizadores Moog.




                                                             Instantáneas del film







                                                                 Discos de Piero Ulimiani




domingo, 7 de enero de 2018

Cosmic Communities: Coming Out Into Outer Space—Homofuturism, Applied Psychedelia & Magic Connectivity




"La Sun Ra Arkestra canta "Walking around your reality" en Discipline 27-II, del álbum What Planet is this? para responder a la pregunta formulada en el título del álbum: "Not my planet" y "Sorry it's your's. sin duda esta es la metáfora máxima de aquel sentimiento diaspótico de lo ajeno y del orgullo con que se vincula: yo sólo visito este planeta, pero ustedes pobres infelices tienen que quedarse aquí. Y Sun Ra lo intensifica todavía más: "You were so in love with your reality, you did not realize I am real too, I am not a myth". Para luego encima agregar que es posible que los habitantes de este triste planeta sean, en sí mismos, irreales y sólo mitos, mientras que aquellos que ellos consideran mitos o que tratan como tales, como sus compatriotas afroamericanos o incluso los dioses del antiguo Egipto, sea la verdadera realidad. Al final cantan This is not my creation! This is not our world"

El texto anterior escrito por Diedrich Diederichsen incluido en el libro Psicodelia y reday-made bien podría marcar el espíritu de esta exposición comisionada por él mismo y Christopher Müller en la Galería Buchholz de New York. Diederichsen es un auténtico rastreador de la experiencia psicodélica en todos sus antecedentes y sus derivadas. El nexo de la muestra podría ser un arte "psicodelizante" que busca la escapatoria de la tierra desde el utopismo con representaciones de simetrías cósmicas a imaginerías afrofuturistas y que tiene evidentemente a Sun Ra con una gran representatividad a través de más de cincuenta fotos de su actuación en 1971 en El Cairo y también a otro visionario y explorador galáctico como Karlheinz Stockhausen con su obra Sirius.



                                     Harmut Geerken, fotos de Sun Ra, Heliópolis Egipto 1971                    

                                                  Sun Ra. Disco 3000- Saturn Records


                                                               Jordan Belson Brain Drawings


                                               
             Ludwig Gosewitz. Untitled 1968 y 1971 (autor también de la imágen del principio)

                                                       Hapshash. Millions Sellers vol 3

                                              
                    Karlheinz Stockhausen, concierto Sirius 1976 y diseños previos de Mary Bauermeister


                                        Emil Schult. Sin título 1973 y Aztec Transistor 1977

lunes, 25 de diciembre de 2017

Registrando los rumores de la tierra





Una búsqueda en la red a un posible lugar imaginario de la tierra me lleva en plena deriva a uno totalmente auténtico como es el pozo superprofundo de Kola situado cerca de la ciudad rusa de Murmansk, sus 12.262m de profundidad le han situado durante mucho tiempo como el punto artificial más profundo de la tierra. Un proyecto surgido en plena guerra fría en que los investigadores esperaban que pudiera formar parte de una red transcontinental de estaciones de escucha sísmica que funcionaría como un sistema de alerta temprana pera inminentes terremotos y otros desastres naturales, pero también para detectar pruebas nucleares enemigas o misiles de lanzamiento. El avance de perforación fue paralizado por la escucha de los mineros de unos ruidos aterradores que fueron descritos como infernales, verdad o leyenda años después fueron autentificados por un científico ruso y difundidos por sectas apocalípticas.

En los últimos años dos proyectos artísticos han estado marcados por el lugar: la artista holandesa Lotte Geeven ante la imposibilidad de ir allí busco el sonido en el agujero más grande excavado en Alemania efectuando grabaciones en un geófono, un dispositivo que mide el movimiento de la tierra y un sensor ultrasónico que mide ondas de sonido fuera del alcance del oído humano, la información es transmitida posteriormente a a audio a través de un software. El otro trabajo corresponde a Justin Bennett antiguo componente de Anti Group que sí pudo llegar al agujero ya abandonado tras su cierre en 2005 y documentarlo como Vilgiskoddeoayvinyarvi, un proyecto para Dark Ecology presentado en el festival Sonic Arts.


                                                            Lotte Geeven. The sound of earth


                                                         Justin Bennet Vilgiskoddeoayvinyarvi

                                 Las grabaciones infernales de los mineros (puedes oirlas aquí)